La falta de personal en seguridad aérea genera filas variables y presión en terminales clave, afectando la experiencia de millones de viajeros

El sistema de seguridad aeroportuaria en Estados Unidos atraviesa una nueva fase de tensión, y los aeropuertos del área de Nueva York no son la excepción.

El cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha dejado a miles de agentes sin salario desde mediados de febrero, generando efectos visibles en los controles de seguridad: filas más largas, demoras impredecibles y una creciente incertidumbre para los viajeros.

En el centro de esta crisis se encuentra la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), cuyos trabajadores continúan operando sin pago completo debido a un estancamiento en el Congreso. Más de 61,000 empleados del DHS están afectados, y al menos 366 agentes de la TSA han renunciado desde el inicio del cierre, lo que agrava la falta de personal en aeropuertos clave.

Nueva York: tiempos moderados, pero bajo presión

En el caso de Nueva York, los principales aeropuertos internacionales, John F. Kennedy, LaGuardia y Newark Liberty, muestran por ahora tiempos de espera de moderados a altos, en comparación con otras terminales del país.

Datos recientes publicados por CNN indican que los controles de seguridad en JFK y LaGuardia rondan los 40 a 50 minutos, mientras que Newark presenta tiempos más bajos, cercanos a los 30 minutos.

La situación contrasta con otros aeropuertos del país, donde las demoras pueden superar ampliamente la hora. En ese contexto, Nueva York se mantiene en una zona intermedia: sin caos extremo, pero lejos de la normalidad operativa.

Diferencias marcadas en todo el país

Mientras los aeropuertos neoyorquinos sostienen tiempos relativamente estables, otras terminales enfrentan escenarios mucho más críticos. El Aeropuerto Internacional George Bush de Houston ha reportado esperas de hasta 150 minutos, posicionándose como uno de los más afectados.

Por su parte, el Hartsfield-Jackson Atlanta presenta una variabilidad extrema, con demoras que van desde poco más de una hora hasta apenas 20 minutos según el momento del día.

En el extremo opuesto, aeropuertos internacionales como el de Los Ángeles o el de Denver logran mantener tiempos mínimos, incluso por debajo de los 10 minutos.

Estas diferencias responden a factores como el volumen de pasajeros, la disponibilidad de personal y la capacidad operativa de cada terminal, elementos que se ven profundamente afectados por la falta de financiación federal.

Un conflicto político con impacto cotidiano

El origen del problema sigue siendo político. El Congreso de Estados Unidos no ha logrado aprobar el presupuesto necesario para el funcionamiento completo del DHS, lo que mantiene a miles de trabajadores en una situación económica precaria.

La Federación Estadounidense de Empleados Gubernamentales (AFGE) ha alertado sobre las consecuencias humanas del cierre: desde dificultades para pagar alquiler hasta endeudamiento y riesgo de desalojo.

A pesar de ello, muchos viajeros desconocen que el país atraviesa un cierre parcial del gobierno, aunque lo experimentan directamente al enfrentar filas más largas o procesos más lentos en los aeropuertos.

En respuesta, aerolíneas como American Airlines, Delta Air Lines, Southwest Airlines y JetBlue Airways han pedido al Congreso una solución urgente para evitar un deterioro mayor del sistema.

Consejos clave si viajas desde JFK, LaGuardia o Newark

Para quienes tienen vuelos programados desde los aeropuertos de Nueva York, la planificación se vuelve esencial en este contexto. Aunque los tiempos actuales no son los más críticos del país, la situación puede cambiar rápidamente.

Una de las principales recomendaciones es llegar con al menos 3 horas de anticipación, especialmente si se viaja en horarios de alta demanda. Las demoras pueden aumentar sin previo aviso debido a la escasez de personal.

También es clave revisar los tiempos de espera en línea antes de salir hacia el aeropuerto. Tanto el John F. Kennedy como LaGuardia y Newark ofrecen actualizaciones por terminal en sus sitios web oficiales.

Otra opción es utilizar herramientas como la app MyTSA, aunque su precisión podría verse afectada por el cierre gubernamental.

Finalmente, servicios como TSA PreCheck o CLEAR pueden marcar la diferencia al permitir el acceso a filas más rápidas. En un escenario de incertidumbre, estas alternativas se convierten en aliados clave para evitar perder vuelos.

Mientras el cierre del DHS continúa sin una solución clara, viajar desde Nueva York exige más previsión que nunca. Elegir bien el horario, monitorear los tiempos de espera y anticiparse a posibles demoras puede ser la diferencia entre un viaje fluido y una experiencia caótica.

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Fuente informativa…
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