En NYC embarazadas y padres indocumentados enfrentan incertidumbre ante un debate que podría redefinir quién es ciudadano en Estados Unidos
El embarazo de Claudia López, una solicitante de asilo venezolana de 25 años quien reside en un albergue de Brooklyn, transcurre bajo el peso de la incertidumbre. No solo enfrenta los desafíos de traer una nueva vida al mundo en condiciones precarias, sino también el temor creciente sobre el futuro legal de su hijo. Con voz entrecortada, resume su angustia en una pregunta que la persigue cada día: “si este año eliminan la nacionalidad estadounidense para los hijos de madres indocumentadas, ¿y no me da tiempo?, ¿mi hijo quedará en el limbo como yo?”.
Su historia refleja una ansiedad compartida por muchas mujeres migrantes, atrapadas entre debates políticos y el deseo profundo de ofrecer un futuro más seguro a sus hijos.
Claudia tiene tres meses de embarazo y dos años que cruzó la selva del Darién desde su natal Maracaibo. Su primera hija, de seis años, la dejó en su país con su abuela. Consiguió una nueva pareja en un refugio de inmigrantes. Y en la primera cita de la Corte para hacer seguimiento a su caso de asilo, no recibió buenas noticias. Cree que una orden de deportación pende sobre ella.
“Si como dicen, eso lo aplican este mismo año. Mi bebé también quedará en el limbo. Me tendré que devolver. Porque en ese caso, quedará en el aire”, comentó.
Ese mismo pánico se respira en las calles de la ciudad de Nueva York, donde conversaciones cotidianas entre padres y abuelos indocumentados giran cada vez más en torno a un temor compartido: el futuro de sus hijos y nietos, ciudadanos estadounidenses. La inquietud crece ante una narrativa que sugiere que, incluso de forma retroactiva, miles de niños nacidos en el país de padres sin papeles podrían ver cuestionada, o incluso perder, su ciudadanía.
“Nada es imposible”
El escenario cobra mayor tensión ante la posibilidad de que entre junio y julio, la Corte Suprema de Estados Unidos se pronuncie sobre si el presidente Donald Trump tiene la facultad de eliminar lo que se conoce como “ciudadanía por derecho de nacimiento” para los hijos de migrantes indocumentados y residentes temporales.
“Eso es una crueldad. Yo tengo tres nietos nacidos aquí. Y yo luego de 28 años no tengo papeles. Y de verdad que desde que escuchamos eso, nos ha inquietado mucho a nuestra familia y la de muchos de nuestros amigos. A veces uno piensa que algo es imposible, pero termina pasando. Por ejemplo, quién se podía imaginar hace dos años que Trump iba a regresar a la Casa Blanca. Y allí está”, comentó a El Diario una migrante mexicana de Brooklyn.
En la ciudad de Nueva York, 142,000 niños que son ciudadanos estadounidenses viven con al menos uno de sus padres en situación migratoria irregular, de acuerdo con un reporte del Centro de Estudios Migratorios.
Según un cruce de datos de varias organizaciones de defensa, la aplicación de una medida de estas dimensiones afectaría a unos 250,000 niños al año, a los cuales se le podría negar la nacionalidad estadounidense.
Pero más allá de lo que se espera a futuro, hay una realidad: en todo el país más de 11,000 padres de hijos ciudadanos fueron detenidos en apenas siete meses de 2025, lo que equivale a decenas de separaciones familiares cada día, de acuerdo con un reporte de Propública. En comparación con la administración de Joe Biden, en donde también se precisaron este tipo de acciones, las detenciones de estos padres se han duplicado, y en el caso de las madres, las deportaciones se han cuadruplicado.
Mito: “Tener un hijo gringo te salva”
En Estados Unidos, en las últimas décadas, miles de padres indocumentados han sido deportados pese a tener hijos ciudadanos, ya que la ley no otorga estatus legal automático por ese vínculo familiar, lo que ha derivado en separaciones.
Si bien la narrativa de que las mujeres migrantes recurren a la maternidad para obtener beneficios sociales, es frecuente en el discurso político conservador, investigaciones especializadas sostienen que no existe evidencia de una práctica generalizada.
“Sí existe el turismo de embarazo. Sí existe todavía la idea en algunas personas especialmente las recién llegadas, que tener un hijo es una protección para la deportación. Sí existe quien desde la ignorancia considera que cada hijo es sumar ayudas sociales. El problema es que la Casa Blanca ahora quiere matar un mosquito con una bomba atómica”, destacó María Salgado, una voluntaria de Brooklyn quien trabaja de cerca con comunidades migrantes en una iglesia episcopal.
“Debemos reiterarle a nuestra gente, especialmente los recién llegados, si no tienes papeles, tener un hijo no te salva de nada, más bien podría complicar tu vida”, acotó.
En los hechos, hay un acceso sumamente restringido y las barreras que la población indocumentada enfrenta para acceder a los programas de asistencia pública.
Por ejemplo, a la venezolana Claudia López le dijeron unas compañeras en el refugio donde pernocta que su embarazo le daría beneficios migratorios: “con un hijo gringo nadie te podrá sacar”.
Debemos reiterarle a nuestra gente, especialmente los recién llegados, si no tienes papeles, tener un hijo no te salva de nada, más bien podría complicar tu vida"
Una batalla psicológica
Si bien, la mayoría de los expertos jurídicos han señalado que es poco probable que se pueda eliminar la ciudadanía por derecho de nacimiento, con solo una orden ejecutiva, la interpretación de algunos activistas es que la sola discusión ha convertido la vida de muchos dentro del universo variado de las comunidad migrante en un “infierno”.

“Es una batalla psicológica. Si no son las redadas de La Migra, es la propuesta de incluir la pregunta de ciudadanía en el censo 2030 y otras amenazas. Honestamente no creo que se logre. Pero la consecuencia en este caso es de devastación emocional. Debemos combatir esa narrativa y que nuestras comunidades estén más claramente informadas. Entiendo el miedo, pero tengo confianza en el sistema de justicia. Es aterrador pensar en un escenario, en que un niño nacido aquí, con padres sin papeles, se les califique como menos que el resto”, comentó Grace Bonilla, presidenta de United Way, una red global para el cambio social.
Debemos combatir esa narrativa y que nuestras comunidades estén más claramente informadas. Entiendo el miedo, pero tengo confianza en el sistema de justicia. Es aterrador pensar en un escenario, en que un niño nacido aquí, con padres sin papeles, se les califique como menos que el resto”
Latinos los más afectados
Tras los argumentos orales expuestos el pasado miércoles ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, representantes de LatinoJustice PRLDEF, organización nacional defensora de los derechos civiles, expresaron un optimismo fundamentado en preceptos jurídicos y constitucionales, sosteniendo que es absolutamente lógico que el Ejecutivo carece de la autoridad necesaria para modificar enmiendas constitucionales de manera unilateral.
Sin embargo, están muy claros que en un terreno hipotético, el impacto recaería con mayor fuerza en las familias latinas, que constituirían la mayoría de los inmigrantes afectados por la orden ejecutiva.
“Los latinos, al igual que otros inmigrantes, han realizado contribuciones duraderas al tejido cultural, social, intelectual, económico y político de nuestra nación. Negar la ciudadanía a sus hijos nacidos aquí creará una subclase permanente de personas sujetas a las leyes de nuestro país, pero privadas de sus protecciones democráticas: personas sin documentación, que no pueden viajar, que no pueden votar y que estarán perpetuamente sujetas a detención y deportación”, aseveró Lourdes M. Rosado, asesora legal principal de LatinoJustice PRLDEF.
Prospectivo, no retroactivo
En efecto, como han analizado algunos expertos jurídicos, en el peor de los escenarios, cualquier cambio sería prospectivo, no retroactivo.
Por ejemplo, el constitucionalista Gerald Neuman de la escuelas de Leyes de Harvard, advierte a medios nacionales que “sería extraordinariamente difícil quitar la ciudadanía a personas que ya la tienen”. Mientras que académicos como Amanda Frost subrayan que una medida de este tipo, sólo podría aplicarse a nacimientos futuros.
Más allá de la actual controversia judicial sobre el alcance de las órdenes ejecutivas, existe una vía definitiva pero extraordinariamente compleja, para alterar este derecho: la ratificación de una nueva enmienda constitucional.
Lo único que podría ocurrir es que avance otra enmienda constitucional, que elimine la ciudadanía por derecho de nacimiento, aunque para esto se requieren dos tercios de los votos de la Cámara de Representantes y del Senado. Y la aprobación de tres cuartas partes de los Estados de la nación.
Trump decidido
El gobierno de Trump desde el primer día en el gobierno emitió una orden ejecutiva para eliminar el derecho constitucional de ciudadanía por nacimiento a niños con padres en condición irregular. Ante una serie de demandas que bloquearon esa posibilidad, persistió en su objetivo y pidió al máximo tribunal que reinterprete basado en una serie de tecnicismos la Enmienda 14, que se añadió a la Constitución en 1868 después de la Guerra Civil.
Dicha enmienda revocó la decisión de la Corte Suprema que en 1857 había negado la ciudadanía a los estadounidenses negros, en un momento en el cual como advierten los abogados federales, no existía en el país la inmigración ilegal.
El presidente Trump asistió personalmente el pasado miércoles a una audiencia, convirtiéndose en el primer mandatario en ejercicio en presenciar argumentos orales ante la Corte Suprema en un caso de este tipo.
En este sentido, el procurador general, Dr John Sauer, quien defiende esta postura ante la Corte, esgrimió que se ha incentivado a extranjeros, incluso de naciones hostiles, a viajar a Estados Unidos para tener hijos lo que significa una amenaza para la seguridad nacional.
En segundo lugar, argumentó que muchos otros países, especialmente en Europa, no conceden la ciudadanía automática por derecho de nacimiento.
Sauer reconoció que el turismo de natalidad no era un problema en el siglo XIX, es decir, que no era una cuestión que se tuviera en cuenta cuando se redactó la 14ª Enmienda.
“Ahora estamos en un mundo nuevo en el que 8 mil millones de personas están a un viaje en avión de tener un hijo, que es ciudadano estadounidense”, resumió.
Tendencias de nacimientos:
- 4,6 millones de niños menores de 18 años vivían con al menos un padre indocumentado en EE. UU., en 2023, según un reporte de Pew Research Center.
- 300,000 bebés nacieron en EE. UU. con padres indocumentados ese mismo año. Eso sugiere un orden de magnitud cercano a 300,000 nacimientos al año en años recientes, aunque esta cifra puede variar según tendencias demográficas y cambios en la población indocumentada.
- 275,000 bebés nacieron de padres indocumentados en 2014, lo que significó alrededor del 7% de los nacimientos
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