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Dominga Márquez, la inmigrante guatemalteca que se convirtió en símbolo de lucha y resiliencia Nueva York

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La hispana de 76 años deja huella en una institución de adultos mayores de NYC tras reinventarse luego de un derrame cerebral y liderar iniciativas solidarias

Nueva York recibió a Dominga Márquez en 1991. Lo que iba a ser una estancia de apenas un año, impulsada por su hermana y los sueños de su hija, se convirtió en una vida entera.

Más de 3 décadas después, la mujer guatemalteca de 76 años se despide de la ciudad que la vio reinventarse, con un homenaje en su honor celebrado este lunes 20 de abril en The New Jewish Home, el hogar de cuidado del Upper West Side donde residió desde 2014 y que es una de las instituciones de cuidado a adultos mayores más antiguas del país, fundada en 1848, ofreciendo servicios de enfermería especializada, rehabilitación postoperatoria, cuidado diurno, vivienda asistida y atención domiciliaria a neoyorkinos de todos los orígenes.

La celebración reunió a residentes, trabajadores y voluntarios que a lo largo de 11 años compartieron con Márquez no solo pasillos y comedor, sino también crisis, alegrías y la certeza de que una comunidad puede construirse incluso cuando la vida da un giro inesperado.

Compañeros de vida y personal de The New Jewish Home honraron la labor realizada por Márquez con la institución y la ciudad en su paso por ella. (Foto: Cortesía The New Jewish Home)

Un derrame que cambió todo, pero no doblegó su espíritu

En 2014, Dominga caminaba hacia la iglesia cuando sufrió un derrame cerebral que la dejó parcialmente paralizada del lado derecho. “No sabía qué estaba pasando, dónde estaba, y tenía mucho miedo”, recordó en una entrevista concedida a NY1, donde fue reconocida como “Neoyorkina de la Semana”. Con terapia física intensiva logró recuperar el habla y la movilidad, aunque su lado derecho quedó comprometido de manera permanente.

Lo que siguió fue, según quienes la conocen, una demostración sin igual de adaptación y voluntad. Márquez decidió retomar el tejido y el crochet, 2 pasiones de toda su vida, a pesar de tener un solo brazo funcional. Con la ayuda de un telar y una liga para el cabello, desarrolló su propia técnica y volvió a crear.

“Nunca puedes ser la misma persona de antes. Tienes que ser una persona nueva. Diferente. Que puede hacer todas las cosas, pero no de la misma manera que antes”, agregó.

Pero Márquez no se quedó solo con la satisfacción personal del oficio. Fundó y lideró el comité “Hand in Hand”, una iniciativa de residentes que elabora artículos artesanales (bufandas, gorros, pinturas) para venderlos y donar las ganancias a organizaciones de impacto global. A lo largo de los años, el comité recaudó miles de dólares para causas como Médicos Sin Fronteras, New York Cares y Operation Smile.

“A pesar de todos los desafíos que ha enfrentado en su vida, siempre ha encontrado la manera de ver lo bueno, y de enfocarse en lo que sí puede hacer, no en lo que no puede”, dijo Bridget Zimmermann, subdirectora administrativa de The New Jewish Home. La propia Márquez lo resumió con sencillez: “Me siento bien cuando puedo darle algo a alguien. Aquí, saber que podíamos ayudar a esas causas era importante.”

Sus distinciones y contribuciones en Nueva York

(Imagen creada con ayuda de Gemini)

Mentora, aliada y compañera en tiempos difíciles

La influencia de Márquez trascendió su propio proceso de recuperación. En el marco del programa SkillSpring, una iniciativa de The New Jewish Home que prepara a jóvenes neoyorkinos para carreras en el cuidado geriátrico, Márquez trabajó directamente con estudiantes de preparatoria, guiándolos en proyectos de tejido y brindándoles compañía, todo esto con el uso limitado de una sola mano.

Durante los años más duros de la pandemia de Covid-19, cuando el aislamiento golpeó especialmente a los adultos mayores en instalaciones de cuidado, Márquez se convirtió en un ancla emocional para sus compañeros de residencia. Y cuando llegó la hora de celebrar la diversidad, estuvo entre quienes marcharon en el Desfile del Orgullo LGBT+ de la ciudad, como aliada abierta y orgullosa.

Un homenaje y un nuevo capítulo en Guatemala

Este lunes, The New Jewish Home organizó una celebración de despedida para honrar su trayectoria. Residentes, voluntarios y el equipo de enfermería especializada que la acompañó en su proceso de rehabilitación se reunieron para tributarle sus respetos con discursos, recuerdos y el afecto acumulado en más de una década de convivencia.

Ahora, a sus 76 años, Dominga regresa a Guatemala para reunirse con su hija. Una historia que comenzó en NYC como una visita de un año, que se convirtió en una vida, y que cierra con la calidez de saber que dejó algo valioso atrás: una comunidad más unida, jóvenes inspirados, y miles de dólares destinados a quienes más los necesitan. Y ahora, un nuevo y hermoso capítulo en su vida la espera.

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Fuente informativa…
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