Newark lidera el ranking de ciudades más favorables para la sobriedad, mientras Texas concentra los peores resultados
Mantener una vida sin alcohol puede depender de mucho más que la fuerza de voluntad. El acceso a grupos de apoyo, espacios públicos seguros, actividades recreativas y sistemas de transporte eficientes puede marcar la diferencia entre una recuperación sostenible o un proceso lleno de obstáculos.
Un nuevo estudio del Legacy Healing Center analizó 70 grandes ciudades de Estados Unidos para identificar cuáles ofrecen las mejores condiciones para quienes buscan mantenerse sobrios a largo plazo.
La investigación evaluó indicadores como la cantidad de reuniones de Alcohólicos Anónimos y Narcóticos Anónimos por cada 100,000 habitantes, centros de rehabilitación, programas de tratamiento de opioides, eventos libres de alcohol, niveles de consumo excesivo y acceso a parques, transporte público y recreación al aire libre.
El resultado dejó a Newark en el primer lugar del país. La ciudad obtuvo la puntuación total más alta gracias a su enorme red de reuniones de apoyo, instalaciones de tratamiento y programas de recuperación. Además, registró una tasa relativamente baja de consumo excesivo de alcohol y una buena conectividad de transporte, 2 factores que ayudan a las personas a mantenerse cerca de sus redes de apoyo.
Newark encabezó la clasificación con una puntuación total de 74.21, muy por encima del resto de las ciudades analizadas. El estudio destacó que la ciudad ocupa el primer lugar nacional en reuniones de Alcohólicos Anónimos, centros de tratamiento, programas de recuperación de opioides y actividades sober-friendly por habitante.
Los investigadores también resaltaron que Newark combina infraestructura urbana y acceso comunitario, elementos considerados esenciales para quienes atraviesan procesos de recuperación. Poder trasladarse fácilmente a terapias, reuniones o actividades recreativas puede ser determinante para evitar recaídas.
En segundo lugar apareció Long Beach, California, que sobresalió por tener la mayor concentración de centros de rehabilitación de todo el estudio. Anaheim, Irvine y Santa Ana, también en California, completaron los primeros 5 puestos.
Irvine llamó particularmente la atención por su acceso a actividades recreativas y estilos de vida saludables, mientras Riverside se ubicó entre las mejores ciudades debido a una de las tasas más bajas de consumo excesivo de alcohol del país.
California domina la lista
California fue, sin duda, el estado más destacado del ranking. 6 ciudades californianas aparecieron dentro de las primeras 10 posiciones: Long Beach, Anaheim, Irvine, Santa Ana, Oakland y Riverside.
Los autores del informe señalaron que las ciudades californianas suelen combinar servicios de salud mental, espacios verdes, programas de rehabilitación y actividades sociales libres de alcohol, creando entornos más favorables para la recuperación.
Washington D.C. también logró entrar al top 10 gracias a sus altos niveles de movilidad urbana. La capital del país obtuvo el mejor puntaje nacional en transporte público, acceso a parques y caminabilidad, aspectos que reducen el aislamiento social y facilitan la conexión con grupos de apoyo.
Baltimore y Hempstead, en Nueva York, completaron la lista de las ciudades mejor posicionadas por su sólida red de tratamiento y apoyo comunitario.
Texas concentra los peores resultados
En el extremo opuesto del estudio, varias ciudades de Texas obtuvieron las peores calificaciones. Fort Worth, Houston, Austin y San Antonio quedaron entre las 5 ciudades menos favorables para mantener la sobriedad.
Houston apareció cerca del final del ranking debido a la escasez de reuniones de apoyo y programas comunitarios. Austin, pese a su reputación como ciudad enfocada en bienestar y vida saludable, registró una de las tasas más altas de consumo excesivo de alcohol en todo el país.
La peor ciudad evaluada fue San Antonio, que ocupó el último lugar general tras reportar la tasa más alta de binge drinking o consumo excesivo de alcohol. También obtuvo puntuaciones muy bajas en centros de tratamiento, instalaciones de rehabilitación, actividades sin alcohol y programas de apoyo para la recuperación.
Los expertos consideran que la combinación de altos niveles de consumo y poca infraestructura comunitaria dificulta enormemente mantener estilos de vida sobrios a largo plazo.
Recuperación más allá de las clínicas
El doctor Ash Bhatt, especialista certificado y representante de Legacy Healing Center, explicó que la recuperación rara vez depende únicamente de dejar de consumir alcohol o sustancias.
“Se trata de construir un estilo de vida que las personas puedan mantener de manera realista todos los días. El acceso a grupos de apoyo, transporte confiable, espacios públicos seguros y actividades sociales sin alcohol puede marcar una enorme diferencia”, señaló.
Bhatt agregó que gran parte del proceso de recuperación ocurre fuera de las clínicas o centros de tratamiento. “Sucede durante días estresantes de trabajo, fines de semana, reuniones sociales o momentos de soledad. Por eso es tan importante tener sistemas de apoyo cercanos”, afirmó.
El especialista también destacó que existe un cambio cultural importante en torno a la sobriedad. Cada vez más personas consideran que dejar el alcohol no significa aislarse de la vida social, sino reconectarse con su salud, relaciones personales y estabilidad emocional.
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Fuente informativa…
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