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La elección presidencial que fractura a Colombia moviliza a miles de votantes en Nueva York

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70,000 neogranadinos están habilitados para escoger entre el izquierdista Ivan Cepeda y el derechista Abelardo de la Espriella

Las filas no han dado tregua desde que el pasado lunes se abrió la votación anticipada para la segunda vuelta presidencial de Colombia en el consulado de ese país en Manhattan. Miles de electores han acudido diariamente a ejercer su derecho al voto en unos comicios que mantienen en vilo a una de las diásporas latinoamericanas más numerosas de Nueva York.

Unos 70,000 colombianos habilitados para sufragar en Nueva York y Connecticut están llamados a participar en el proceso que culmina este domingo 21 de junio. A nivel global, más de 1,4 millones de colombianos pueden votar en 253 puestos electorales y 2,181 mesas instaladas en el exterior.

Pero esta no es una elección cualquiera.

La contienda ha profundizado la polarización política que atraviesa Colombia y enfrenta dos visiones radicalmente opuestas sobre el futuro del país: la del candidato de izquierda Iván Cepeda y la de Abelardo de la Espriella, un abogado y figura mediática que irrumpió en la política nacional con un discurso centrado en la seguridad y la guerra contra los grupos armados, quien además ha recibido el espaldarazo absoluto del presidente Donald Trump.

El resultado de la primera vuelta sorprendió a buena parte de los analistas. Aunque numerosas encuestas proyectaban una ventaja para Cepeda, De la Espriella logró consolidarse como la principal fuerza de la contienda y obtuvo un respaldo particularmente sólido entre los neogranadinos residentes en Estados Unidos.

Los resultados oficiales mostraron que más del 73% de los electores que votaron en Estados Unidos respaldaron a De la Espriella, convirtiendo al país en uno de los escenarios donde el candidato obtuvo su mayor ventaja frente al aspirante oficialista.

“Truene, llueva o relampaguee los colombianos tenemos que salir a votar en este proceso en donde se decide si recuperamos nuestro país de las garras del comunismo y nos convertimos pronto en una nueva Venezuela o Cuba, o si apostamos a un cambio ante lo que significaría la continuidad de Gustavo Petro (actual presidente colombiano)”, indicó en una larga línea de votación Yormary, una migrante de Medellín residenciada en la Gran Manzana desde hace 14 años.

La migrante neogranadina, Yormary, luego de 14 años en Nueva York, asegura que salió a votar para evitar que su país se convierta en una réplica de Venezuela y Cuba. (Foto: Fernando Marínez – Impremedia)

A pocos metros de ella, pero desde una orilla ideológica completamente distinta, Rubén Paz observaba el proceso con preocupación. Para este bogotano, la posibilidad de que De la Espriella llegue a la Casa de Nariño representa un riesgo de profundización del conflicto interno.

“Es un tipo egocéntrico que tiene un pasado muy oscuro defendiendo como abogado a paramilitares y a los peores delincuentes. Es homofóbico, clasista y extremadamente machista. Si gana va a recrudecer los escenarios de violencia, porque lo que anuncia es bombardeos y persecución. Estamos al borde de que mi país caiga en manos de un desquiciado que no respete los Derechos Humanos. Cepeda garantiza la paz, es un político decente“, sostuvo Rubén, quien llegó a Nueva York durante los años ochenta cuando su familia emigró huyendo de la violencia asociada al conflicto armado y al narcotráfico.

Una diáspora importante en NYC

Con más de 110,000 residentes de origen colombiano en la ciudad de Nueva York y más de un cuarto de millón en la región tri estatal, la comunidad colombiana constituye una de las diásporas latinoamericanas más influyentes de la zona, con una presencia especialmente fuerte en Queens, en vecindarios como Jackson Heights, Corona, Elmhurst y Sunnyside.

La migración colombiana hacia la Gran Manzana comenzó con profesionales y estudiantes durante los años sesenta, se expandió con fuerza en medio de las dificultades económicas de los setenta y adquirió una nueva dimensión durante los años ochenta y noventa, cuando la violencia política, el conflicto armado y el narcotráfico empujaron a miles de familias a buscar estabilidad en Estados Unidos.

Por eso, para muchos de quienes hoy hacen fila frente al consulado, el tema de la seguridad no es una discusión lejana, ni una simple promesa electoral.

“De alguna manera estamos votando con la ilusión de un día volver a un país en donde no tengas miedo a la extorsión y al secuestro“, remató otra electora al frente del consulado en Manhattan.

(De la Espriella) es un tipo egocéntrico que tiene un pasado muy oscuro defendiendo como abogado a paramilitares y a los peores delincuentes. Es homofóbico, clasista y extremadamente machista. Si gana va a recrudecer los escenarios de violencia, porque lo que anuncia es bombardeos y persecución. Estamos al borde de que mi país caiga en manos de un desquiciado que no respete los Derechos Humanos. Cepeda garantiza la paz, es un político decente"

Ruben Paz

Migrante colombiano

El regreso de los temores

En la oleada migratoria más reciente, Lorena Pizarro, una joven paisa de 24 años, llegó a Nueva York en 2023, en medio de la crisis migratoria que trajo a más de 250,000 inmigrantes a la ciudad.

“Una cosa es vivir en Bogotá y otra muy distinta vivir en zonas rurales dominadas por grupos armados. Al igual que muchos paisanos, yo me fui porque los grupos irregulares actúan prácticamente sin control. No sé quién tiene la culpa, ni quién tiene la solución, pero sí sé que en los últimos años la violencia ha aumentado”, comentó.

Su percepción coincide con los diagnósticos de diversos centros de investigación. La Fundación Ideas para la Paz reportó que los grupos armados ilegales superaron los 27,000 integrantes durante 2025, mientras que organismos nacionales e internacionales han documentado un aumento de desplazamientos forzados, reclutamiento de menores y enfrentamientos en varias regiones del país.

Uno de los casos más preocupantes es el del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Estudios del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac) indican que la violencia atribuida a esa organización alcanzó en 2025 sus niveles más altos en más de dos décadas.

Sin embargo, especialistas advierten que el conflicto colombiano de hoy es diferente al de finales del siglo pasado. Aunque persisten estructuras guerrilleras como el ELN y las disidencias de las FARC, gran parte de la violencia actual está vinculada al narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión y otras economías criminales que financian a los grupos armados.

En este sentido, los críticos del presidente Gustavo Petro sostienen que su política de “Paz Total” permitió la expansión territorial y operativa de varios grupos armados al reducir la presión militar sobre ellos. El gobierno y sus aliados, por su parte, argumentan que la violencia responde a problemas acumulados durante décadas y que la solución requiere combinar presencia estatal, inversión social, seguridad y negociación.

Esta situación ha colocado la seguridad en el centro de la campaña presidencial, al igual como ha pasado en Costa Rica, Chile y Ecuador, en donde el modelo de “mano dura” al estilo del presidente salvadoreño Nayid Bukele ha conquistado el voto de las mayorías. Y todo indica que el giro a la derecha también se perfilará en Perú ante una aparente victoria de Keiko Fujimori.

Como en la mayoría de las discusiones políticas y electorales en Latinoamérica los electores giran de una forma muy clara en torno a dos polos: la izquierda y la derecha, el comunismo o la extrema derecha, la corriente del socialismo del siglo XXI surgido en Venezuela con Hugo Chávez o el estilo de mano dura del presidente Bukele.

Truene, llueva o relampaguee los colombianos tenemos que salir a votar en este proceso en donde se decide si recuperamos nuestro país de las garras del comunismo y nos convertimos pronto en una nueva Venezuela o Cuba, o si apostamos a un cambio ante lo que significaría la continuidad de Gustavo Petro (actual presidente colombiano)”

Yormary

Sufragante colombiana en NYC

Votar desde la distancia

En este escenario, María Claudia Acosta y su esposo Rodrigo acudieron al consulado a comienzos de la semana para depositar su voto. Ambos llevan cuatro décadas viviendo en Nueva York, pero siguen atentos al rumbo político de su país.

“Hay mucha gente y mucha fila, pero todo está muy bien organizado. Vale la pena dedicar este tiempo porque Colombia necesita cambios urgentes. Al final terminamos votando por el menos peor”, comentó María Claudia.

Rodrigo coincide con ella y asegura que el país atraviesa un momento decisivo, por ello apuesta por “un cambio”.

Mientras tanto, a varios metros de distancia, Solsiré Jaramillo, una maestra jubilada de 70 años que emigró durante los años ochenta, observaba cómo la fila seguía creciendo.

“Yo me vine por culpa de la violencia. Mi padre fue secuestrado por la guerrilla y nunca voy a creer que esos grupos criminales quieran la paz. A mí De la Espriella no me gusta como persona. Es muy creído. Pero sí me gusta que hable de no dar tregua a los criminales”, afirmó.

Las acusaciones que algunos formulan contra el candidato Iván Cepeda por supuestos vínculos con organizaciones guerrilleras han sido parte recurrente del debate político colombiano. Sin embargo, verificaciones independientes han señalado que no existe evidencia de que el candidato haya pertenecido a las FARC o al ELN. El aspirante ha construido su trayectoria pública como defensor de derechos humanos y promotor de los procesos de paz.

María Claudia Acosta y su esposo Rodrigo describen el proceso en el consulado de Manhattan muy rápido y ordenado. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)

Factor comercial

Décadas después de haber dejado atrás su país, muchos de los votantes que aguardaban pacientemente para sufragar compartían una misma sensación: aunque construyeron una nueva vida en Nueva York, las heridas, esperanzas y temores de Colombia siguen viajando con ellos.

En el caso de un empresario colombiano radicado en Queens, propietario de varios negocios de envíos e importación de productos desde Colombia, prefirió no revelar su identidad en entrevista con El Diario, al argumentar que su postura es compartida por decenas de comerciantes del sector.

“Si gana el candidato de Petro, las relaciones entre Estados Unidos y Colombia serán muy malas, y eso siempre tiene consecuencias graves para quienes vivimos de las importaciones”, afirmó.

En efecto, las relaciones entre el presidente Donald Trump y el gobierno de Gustavo Petro han estado marcadas por fuertes tensiones diplomáticas. En distintos momentos, el mandatario estadounidense llegó a enfrentarse a Petro en términos despectivos, reflejando el deterioro del diálogo bilateral entre ambos países.

70,000 colombianos están habilitados para sufragar en el área tri estatal de NY. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)
Crédito: Fernando Martinez | Impremedia

Datos de primera vuelta:

  • 1,4 millones de colombianos habilitados estuvieron habilitados para votar en el exterior en la primera vuelta de estos comicios presidenciales.
  • 573,087 ejercieron su derecho con una participación del 40,6%.
  • 53.4% de estos votos en el exterior fueron obtenidos por De La Espriella frente al 29,2% de Cepeda, consolidando una ventaja de más de 140,000 sufragios fuera del país.

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Fuente informativa…
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