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De Tijuana a una de las posiciones técnicas más complejas del mundo: el mexicano que ayuda a diseñar el futuro urbano de NYC

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En junta con El Diario, el comisionado de Diseño y Construcción de NYC, Paul Ochoa, pondera que acelerar el cierre de Rikers forma parte de sus prioridades

Nacer en Tijuana y crecer con un pie a cada lado de la frontera no fue un obstáculo para Paul Ochoa. Quizás esa historia dio un fuerte cimiento a su tenacidad. Esta primavera, aquel niño que aprendió a entender el mundo entre dos naciones, asumió uno de los cargos técnicos más influyentes de la megalópolis más compleja del planeta. Como nuevo comisionado del Departamento de Diseño y Construcción de Nueva York (DDC), Ochoa no solo cruzó fronteras, ahora las redefine: es el responsable directo de autorizar y supervisar cada partícula de cemento, tubería e infraestructura pública que sostiene el corazón de la Gran Manzana.

Su nombramiento no es solamente un cambio administrativo.

Para muchos representa también un símbolo del peso creciente de los latinos en la construcción del futuro de Nueva York y una historia de movilidad social basada en educación, preparación y perseverancia.

“Un poquito de suerte y mucho trabajo. Agradezco mucho al alcalde Zohram Mamdani por su confianza”, resume Ochoa al recordar la llamada que lo llevó a dirigir una agencia medular para el funcionamiento de la ciudad.

Tijuanense y migrante de primera generación, Ochoa creció en la dinámica binacional Tijuana-San Diego antes de obtener una beca para cursar estudios de posgrado en Harvard. Más tarde llegó a Nueva York para trabajar en la administración municipal y desde entonces escaló posiciones en áreas estratégicas como transporte y saneamiento hasta asumir ahora la dirección del DDC.

Su trayectoria encarna una narrativa para las nuevas generaciones de inmigrantes latinoamericanos: el acceso a la educación y la formación técnica puede abrir puertas incluso en las estructuras de gobierno más sofisticadas del mundo.

“Es todo un orgullo representar a México y a Tijuana”, afirma.

Pero Ochoa insiste en que esa representación simbólica debe ir acompañada de resultados concretos.

“Ser buen representante de la comunidad latina y mexicana también significa hacer un buen trabajo para todos los neoyorquinos”, reitera.

“La prioridad es darle balance a la ciudad, defendiendo proyectos que integran peatones, ciclistas, transporte público y necesidades comerciales. La gente se queja de la obstrucción de los camiones de Amazon por ejemplo, pero eso no significa que dejará de comprar en línea. En nuestra visión está encontrar siempre vías para que la ciudad sea armónica para todos", acotó.

Paul Ochoa

Comisionado de Diseño y Construcción de NYC

La Nueva York del siglo XXI

En junta editorial en la sede de El Diario, el funcionario municipal describe una ciudad que todavía lidia con una infraestructura centenaria y con desafíos cada vez más complejos: lluvias extremas, resiliencia climática, movilidad, accesibilidad y renovación urbana.

Su visión parte de una idea simple: Nueva York no puede seguir pensándose exclusivamente desde el automóvil.

“Somos nueve millones de neoyorquinos y solamente un millón de automóviles”, explica.

Para el comisionado, el debate sobre ciclovías, carriles de autobuses o expansión de aceras no responde a una agenda ideológica, sino a una realidad demográfica.

“La prioridad es darle balance a la ciudad, defendiendo proyectos que integran peatones, ciclistas, transporte público y necesidades comerciales. La gente se queja de la obstrucción de los camiones de Amazon por ejemplo, pero eso no significa que dejará de comprar en línea. En nuestra visión está encontrar siempre vías para que la ciudad sea armónica para todos”, acotó.

Ochoa describe una Gran Manzana donde el trabajo del DDC no consiste únicamente en reconstruir calles, sino en intervenir simultáneamente dos ciudades: la visible y la subterránea.

Bajo el asfalto reposan sistemas de agua potable y alcantarillado construidos hace más de un siglo, además de una compleja red privada de electricidad, telecomunicaciones y transporte que explica los retrasos de las obras públicas.

Sin embargo, insiste en que muchas demoras obedecen a la compleja coordinación entre agencias públicas y servicios privados instalados bajo las calles de cada uno de los condados.

“Nadie está contento con un proyecto que vaya a durar 10 años, ni nosotros, ni la comunidad, ni los que lo construyen. Las calles de Nueva York son muy muy viejas. Así que en realidad no sabemos siempre lo que está debajo. Tenemos, no solo utilidades públicas como el agua y el transporte, sino también infraestructura privada como el gas, electricidad, cable, Verizon, Optimum. Así que cuando abrimos una calle, muchas veces nos topamos con infraestructura privada. Y eso es lo que tarda más. No es pavimentar y no es reconstruir. Ni siquiera es tanto expander los sistemas sanitarios o de agua potable, es el cableado privado”. informó.

La “papa caliente”

Entre los proyectos que hoy concentran la atención del DDC, ninguno genera más debate que el cierre de Rikers Island y la construcción de nuevas cárceles municipales. Una importante parte del presupuesto de capital del departamento está dedicada a este objetivo.

El comisionado no evade la controversia.

“Estamos haciendo lo que nos toca para cerrar Rikers, y eso es lo más importante. El plan contempla cuatro nuevas instalaciones en Brooklyn, Manhattan, Queens y El Bronx, diseñadas bajo estándares que priorizan condiciones más humanas para las personas procesadas por el sistema penal. La cárcel de Brooklyn, ubicada en Atlantic Avenue, es la más avanzada”, sostuvo.

Lejos de imaginar fortalezas hostiles, Ochoa sostiene que las nuevas estructuras incorporan luz natural, ventilación y servicios pensados para dignificar un sistema históricamente criticado.

“Van a ser de las cárceles arquitectónicamente más bonitas del mundo”, afirma.

Sus palabras contrastan con la resistencia comunitaria surgida especialmente en Manhattan y Brooklyn, donde algunos residentes temen aumento de densidad, tráfico o impactos en la calidad de vida.

Para el comisionado, las preocupaciones relacionadas con criminalidad y el congestionamiento alrededor de estas instalaciones deben ser aclaradas.

“No conozco a ningún maleante que quiera estar alrededor de una cárcel. También hay muchas comunidades en que le incomoda el proceso de construcción. Pero debemos reforzar que no hay nada diferente de construir una cárcel a construir un edificio grande. Tenemos conexiones comunitarias y hacemos esfuerzos inmensos para mitigar el polvo y los ruidos. Es un proceso para el beneficio de todos”, aclaró.

Y recuerda que en casos como Brooklyn el sitio históricamente ya había sido utilizado como complejo penitenciario.

Más allá del debate arquitectónico o político, Ochoa considera el cierre de Rikers una deuda moral de Nueva York: “va a cambiar la vida de mucha gente”, asegura, aludiendo tanto a personas detenidas como a familias afectadas por décadas de denuncias sobre el infierno de la prisión ubicada en una isla de Queens.

Entre los proyectos que hoy concentran la atención del DDC, ninguno genera más debate que el cierre de Rikers Island y la construcción de nuevas cárceles municipales: “será beneficioso para todos los neoyorquinos”. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)

Una ciudad accesible y tecnológica

Ochoa destaca además otro cambio silencioso pero transformador: la accesibilidad.

Desde rampas peatonales hasta señales auditivas para personas con discapacidad visual, la ciudad seguirá avanzando hacia un diseño más inclusivo.

Como padre de un niño pequeño, admite que entendió el valor de esas intervenciones desde otra perspectiva.

“Nunca me di cuenta lo importantes que eran las rampas hasta que empujé una carriola (coche)”, comenta.

Mirando hacia adelante, el comisionado imagina una Nueva York que incorpore inteligencia artificial y escaneo digital avanzado al diseño urbano.

El DDC ya utiliza tecnología láser de alta precisión para mapear edificios y detectar fallas estructurales antes de iniciar renovaciones.

Mientras ciudades globales como Londres o varias capitales asiáticas integran IA al urbanismo, Ochoa cree que Nueva York está entrando apenas en esa transición.

“Mientras más información tengamos, mejores diseños y mejores construcciones podemos hacer”, sostiene.

El llamado a los jóvenes latinos

Antes de concluir la conversación, Ochoa abandona por un momento el lenguaje técnico y formula un mensaje directo: quiere más ingenieros, arquitectos y diseñadores latinos.

“Tenemos que empujar a nuestros jóvenes hacia carreras técnicas”, insiste.

Según el comisionado, el DDC todavía no refleja plenamente la diversidad demográfica de la ciudad, donde la población latina supera el 28 por ciento. Su aspiración es que la agencia encargada de diseñar el futuro urbano de la capital del mundo se parezca más a la ciudad que sirve.

“Me encantaría que el departamento reflejara la población de Nueva York”, dice.

El viaje de Paul Ochoa, desde Tijuana hasta la cumbre técnica de Nueva York, deja claro que su historia y su gestión comparten el mismo propósito: construir ciudades humanas, resilientes y capaces de abrazar el talento de quienes llegan buscando una oportunidad.

Su ascenso lanza un mensaje poderoso al mundo: el esfuerzo y la educación siguen siendo las herramientas definitivas para rediseñar el destino de un migrante.

Ochoa: “Tenemos que empujar a nuestros jóvenes hacia carreras técnicas”. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)

Los tres grandes frentes del DDC:

  • Cierre de Rikers y nuevas cárceles
    Construcción de cuatro cárceles modernas en Brooklyn, Manhattan, Queens y Bronx
    Reforma del sistema penitenciario y cierre progresivo de Rikers Island
  • East Side Coastal Resiliency Project
    Parque elevado y barrera de protección en el East River
    Defensa del Lower Manhattan ante inundaciones y tormentas extremas como Sandy
  • Bibliotecas y equipamiento comunitario
    Renovación y construcción de bibliotecas públicas, expansión del acceso cultural y educativo en comunidades vulnerables. Uno de los proyectos que más entusiasma al comisionado es precisamente el East Side Coastal Resiliency Project, un parque elevado junto al FDR Drive que combina espacio público y defensa ambiental. Más que un parque se trata de un gigantesco muro verde diseñado para proteger el Lower East Side frente a tormentas similares a Sandy.
    Esa mirada de largo plazo incluye también pavimentos permeables, jardines de lluvia y nuevas tecnologías capaces de absorber precipitaciones extremas cada vez más frecuentes.

Perfil:

  • Paul Ochoa llegó a Nueva York tras obtener una maestría en políticas públicas en la Universidad de Harvard.
  • Antes de asumir el DDC, ocupó cargos de alto nivel en el Departamento de Transporte (NYC DOT), donde supervisó un presupuesto operativo de $1,5 mil millones y un plan de capital de $34 mil millones, además de tener posiciones en el Departamento de Saneamiento y en la Oficina del Alcalde.
  • Economista egresado de la Universidad de California en San Diego.
  • Vive en Brooklyn junto a su esposa, su hijo y su perra Petunia.

Fuente informativa…
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