El conteo anual revela un aumento del 11% de personas sin hogar en calles de la ciudad, mientras la ciudad amplía refugios y vivienda
La crisis de personas sin hogar en la ciudad de Nueva York continúa agravándose. Casi 5,000 personas pasaron la noche en calles, parques o estaciones del metro durante el conteo anual realizado por las autoridades, la cifra más alta registrada en más de una década y un nuevo indicador de los desafíos que enfrenta la ciudad para atender a quienes viven sin un techo.
De acuerdo con el Departamento de Servicios Sociales (DSS), un total de 4,991 personas fueron contabilizadas durmiendo a la intemperie durante el Homeless Outreach Population Estimate (HOPE), el censo anual que mide la población sin hogar que permanece fuera del sistema de refugios. La cifra representa un incremento del 11% respecto a 2025, cuando se registraron poco más de 4,500 personas.
El conteo no incluye a quienes permanecen en los refugios municipales, donde cada noche se alojan más de 82,000 personas, una muestra de la magnitud de la crisis habitacional que atraviesa Nueva York.
El conteo se realizó en una noche más cálida de lo habitual
La encuesta HOPE es obligatoria por ley federal y normalmente se lleva a cabo durante la noche más fría del año. El objetivo es conocer cuántas personas deciden permanecer en las calles incluso bajo condiciones climáticas extremas, en lugar de acudir a un refugio.
Sin embargo, este año el operativo fue aplazado. Inicialmente estaba previsto para enero, pero las temperaturas excepcionalmente bajas obligaron a posponerlo hasta marzo, cuando el clima era considerablemente más cálido. Esto ha generado dudas sobre si las condiciones más favorables pudieron influir en que más personas permanecieran al aire libre durante el conteo.
Aun así, las autoridades sostienen que los resultados reflejan una tendencia preocupante de aumento en la población sin hogar que vive fuera del sistema de albergues.
La administración del alcalde ha respondido ampliando la capacidad de atención. En los últimos meses se habilitaron más de 430 nuevas camas en refugios con un modelo más flexible que el tradicional, conocidos como Safe Havens, donde los residentes enfrentan menos restricciones, como la ausencia de toque de queda.
Además, la ciudad reanudó los operativos para retirar campamentos improvisados de personas sin hogar. A diferencia de años anteriores, estas intervenciones ahora son coordinadas por el Departamento de Servicios para Personas sin Hogar y no por el Departamento de Policía de Nueva York.
La mayoría de las personas sin hogar sigue viviendo en refugios
Pese al incremento observado en las calles, los funcionarios recalcan que NYC continúa siendo una excepción frente a otras grandes ciudades estadounidenses gracias a su legislación de derecho al refugio, que garantiza una cama a cualquier persona que la solicite.
Según datos del Departamento de Servicios Sociales, menos del 5% de la población sin hogar de la ciudad vive sin alojamiento. En contraste, ciudades como Los Ángeles o Portland registran que más del 60% de las personas sin hogar duerme en calles, parques o espacios públicos.
La comisionada del Departamento de Servicios Sociales, Erin Dalton, afirmó que, aunque la mayoría de quienes experimentan la falta de vivienda permanece en refugios, la prioridad sigue siendo encontrar soluciones para quienes viven a la intemperie.
La funcionaria señaló que el objetivo es acercar a estas personas opciones de vivienda adaptadas a sus necesidades individuales, junto con servicios de apoyo que les permitan alcanzar estabilidad a largo plazo.
Los datos también muestran cambios en la distribución geográfica del problema. Brooklyn y Manhattan registraron aumentos en la cantidad de personas sin hogar localizadas en las calles, mientras que el número de personas encontradas dentro del sistema de metro disminuyó y alcanzó su nivel más bajo desde la pandemia de Covid-19.
Las autoridades atribuyen parte de esa reducción al trabajo de los equipos de alcance social y a la expansión de programas especializados. Solo durante los primeros tres meses del año, más de 300 personas que vivían en las calles o en el metro lograron acceder a una vivienda permanente tras pasar por los refugios Safe Haven.
Aunque estos avances muestran que algunos programas están dando resultados, el nuevo conteo confirma que la falta de vivienda continúa siendo uno de los mayores retos sociales para Nueva York. El aumento de personas durmiendo al aire libre evidencia que, pese a la expansión de los servicios y las iniciativas de vivienda, miles de residentes siguen sin encontrar una solución permanente a una crisis que continúa profundizándose.
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