El Clemente dijo que continuará subvencionando entre el 40% y el 50% del costo real de los programas, lo que permitirá que sigan siendo asequibles
NUEVA YORK – Artistas residentes en el Centro Cultural y Educativo Clemente Soto Vélez (The Clemente Soto Vélez Cultural & Educational Center) denunciaron que los nuevos acuerdos de licencia de alquiler de la institución obligarían a algunos a abandonar los estudios debido a lo excesivo del aumento.
Sin embargo, la administración de la institución sostuvo que las nuevas tarifas son equilibradas acorde con los requisitos de la Ciudad para acuerdos de sublicencia estandarizados y en comparación con los precios en el mercado de otros espacios similares.
El centro cultural en Lower East Side (LES), en Manhattan, se encuentra en un edificio propiedad del municipio en 107 Suffolk Street. La estructura opera bajo una licencia maestra con el Departamento de Asuntos Culturales de la ciudad de Nueva York (DCLA). Como parte de la renovación de esa licencia, los inquilinos tendrán que pagar nuevas tarifas.
El Clemente, fundado en el 1993, ha servido de espacio de desarrollo de artistas boricuas y Latinx desde entonces. La entidad lidera varios programas de residencias subsidiadas, que incluye uno de largo plazo, así como Micro-residencias y el Programa de Visitantes Profesionales.
El Clemente, ubicado en una antigua escuela, alberga unos 46 estudios, dos galerías, cuatro teatros, ocho organizaciones sin fines de lucro y espacios de ensayo.
Varios artistas y organizaciones agrupadas bajo “Clemente Anchor Artist Tenants” (CAAT) se expresaron inconformes con las disposiciones del nuevo contrato y se han negado a firmar el mismo.
Aunque la cantidad de aumento depende del tipo de estudio y el número de ocupantes, el grupo alegó que los acuerdos propuestos, en promedio, elevarían los alquileres hasta un 140% y los servicios públicos en, aproximadamente, un 30% en un plazo de dos años.
En un comunicado enviado a El Diario el 22 de abril, miembros de CAAT, participantes de los programas a largo plazo, insistieron en la vigencia de los acuerdos a los que llegaron en el 2011, los que, según dijeron, ofrecen “protecciones legales y financieras esenciales”, incluyendo provisiones contra la rescisión arbitraria.
El grupo de artistas argumentó que el antiguo acuerdo que quedaría descartado bajo las nuevas sublicencias garantiza la asequibilidad a largo plazo, de acuerdo con un portavoz del grupo que habló con este periódico bajo condición de anonimato por temor a alguna represalia.
“Es un grupo que ahora se formó con este nombre porque estamos defendiendo la validez del contrato. El centro está diciendo que el contrato no es válido y hay que firmar uno nuevo”, expuso la fuente.
El artista argumentó que el alza no debería estar ligado a gastos de programación.
“En junio (de 2025) revelaron un plan que se llamaba Plan Estratégico, pero no sé para quién, e incluía los aumentos para cubrir todo lo que el edificio necesita. En realidad, hay más gente que viene a trabajar ahora en programación; no son necesariamente todos los ocupantes o la gente que está en el edificio que tiene que sustentar eso. Hay una parte de administración y mantenimiento, pero hay otra parte que la administración debe encontrar los fondos (de otra parte) para sus programas propios”, consideró.
La fuente añadió que la ausencia de un aumento en la renta por unos 15 años no justifica los incrementos escalonados en el nuevo contrato.
“Hay una cláusula en el contrato (de 2011) para que se pueda subir la renta, pero nunca la usaron y ahora la quieren subir todo de una vez, lo que es imposible, porque no tenemos cómo planear, cómo absorber. Como consecuencia, muchos artistas van a ser desplazados o tendrían que salir”, anticipó.
El costo que tendrían que asumir varios de los artistas bajo el nuevo acuerdo es “muy abrupto”, describió.
“Ellos están reclamando ahora que, porque no lo hicieron en 15 años, lo podemos aumentar de súbito todo ahora. Y nosotros decimos que no, los artistas no hacen dinero de un momento a otro”, afirmó.
“Si no ha habido aumentos en todo ese tiempo, ¿ustedes estarían dispuestos a pagar un poco más?…para llegar a un acuerdo”, indagó este medio.
“Sí, claro, pero el aumento que ellos quieren entraría en vigor en julio. No puede ser así de una vez…Y no 140% en dos años; es mucho, demasiado. Nadie va a tener un aumento de 140% en salarios”, respondió.
La fuente detalló que han enviado cartas al DCLA y han conversado con el concejal de la zona Christopher Marte con el fin de llegar a un convenio, a su juicio, más balanceado.
“Después que nosotros hablamos con los oficiales de la Ciudad y Marte, el concejal consiguió que se alargara para tres años (con carácter retroactivo). En el (nuevo contrato) hay una cláusula que se puede cancelar por cualquier razón y en cualquier momento”, aseveró.
Precisó que los nuevos contratos fueron suministrados en junio pasado con el llamado de que fueran devueltos firmados en o antes de agosto. Aunque hubo sesiones de “preguntas y respuestas”, el grupo alegó que la información provista por la administración no los satisfizo.
Una copia de la sublicencia estándar de uno de los artistas que fue suministrada a El Diario señala que el acuerdo debía entrar en vigor el 1 de julio de 2025 y continuaría en vigor hasta el 30 de junio de 2027.
La extensión del contrato se divide en tres periodos, entre 1 de julio de 2025 al 31 de enero de 2026; entre el 1 de febrero de 2026 al 31 de enero de 2027 y entre el 1 de febrero de 2027 al 30 de junio de 2027.
Una parte del texto indica que el licenciatario tendrá derecho a incrementar el Canon de Sublicencia periódicamente, mediante notificación por escrito dirigida al sublicenciatario.
Otra sección indica que, en el caso de que se incremente la Tarifa de Sublicencia, el sublicenciatario tendrá derecho a resolver la misma mediante un preaviso escrito de 30 días dirigido al licenciatario.
Los montos de las tarifas fueron cubiertas en el escrito por motivos de confidencialidad.
El acuerdo previo había entrado en vigor el 2 de mayo de 2011, según otro documento suministrado.
El representante de CAAT explicó que optaron por hacer la denuncia pública tras, supuestamente, agotar todos los recursos.
“Intentamos con el concejal; intentamos enviando una carta al DCLA (diciembre de 2025); intentamos hablar con ellos mismos antes y no hubo resultado. Y ellos siguen afirmando que nuestros contratos no son válidos y el que no firmara el nuevo contrato sería desplazado”, reiteró.
El portavoz también mencionó las inversiones millonarias anunciadas por la Ciudad a través de DCLA y el Departamento de Diseño y Construcción de la Ciudad de Nueva York (DDC) como argumento contra los aumentos en el contrato.
En enero de 2024, las autoridades lanzaron un proyecto de renovación de, aproximadamente, $13 millones para mejoras en El Clemente con el fin de que el edificio cumpliera con las normas de accesibilidad (ADA), además de para modernizar el vestíbulo y los pasillos.
A preguntas sobre cuál sería el impacto en la comunidad de una potencial salida de inquilinos que no puedan pagar la mensualidad, contestó: “Los artistas serían desplazados o no podrían hacer más trabajo voluntario, que muchos de nosotros hacemos…Ese es el primer impacto. El segundo es que, si los artistas que llevan mucho tiempo ahí salen o están pensando en retirarse, algunos son migrantes que quisieran volver a su país, los jóvenes artistas que vendrían no podrían pagar. Solo los pudientes, la gente que tiene plata, alquilaría y sería un grupo selecto.”
“La gente que es migrante no tiene plata; no tienen papá o mamá que tiene dinero o no tienen la oportunidad en otros espacios que son edificios más comerciales. Este es un edificio de la ciudad de NY, no es privado que se puede hacer lo que quiera. Hay una confianza en que la organización va a promover la asequibilidad, pero también a la diversidad, y que se pueda servir a la comunidad sin tantas barreras”, continuó.
La fuente afirmó que, al momento, El Centro sigue promoviendo la diversidad, ya que hay artistas de muchos países.
“Por ahora, yo creo que están cumpliendo mucho de su papel, ya que hay muchas actividades externas y para los artistas internos que pueden alquilar. Creo que hay un grupo muy diverso de muchos países. Hay latinos, hay puertorriqueños, pero también hay gente de Asia, como China y Uzbekistán…”, reconoció.
DCLA asegura que impulsan asequibilidad en El Clemente
El DCLA, a través de personal de prensa, indicó a El Diario que están comprometidos en trabajar con El Clemente para que los artistas sigan teniendo un espacio asequible para crear.
“Estamos comprometidos a trabajar con El Clemente para garantizar que los artistas puertorriqueños y latinos que viven y trabajan en el Lower East Side sigan teniendo acceso a espacios asequibles, de modo que puedan continuar siendo una parte integral de esta comunidad en rápida transformación”, declaró la oficina.
Indicaron que el centro cultural es una organización privada sin fines de lucro que opera en una propiedad de titularidad municipal y que han estado trabajando para modernizar sus instalaciones mediante un proyecto de capital financiado por la ciudad.
Como trasfondo, el DCLA señaló que El Clemente ha estado replanteando sus operaciones con el fin de equilibrar la sostenibilidad a largo plazo de la organización, al tiempo que continúan ofreciendo espacios asequibles por debajo de los precios de mercado.
El Clemente rechaza aumentos desproporcionados y desalojos
Este periódico también contactó a la dirección de El Clemente para contar con su postura sobre el asunto.
En una amplia declaración escrita, los encargados del centro explicaron que los nuevos acuerdos de sublicencia o actualizados establecen un marco “uniforme y transparente”, como exige la nueva licencia maestra de la ciudad.
Señalaron que la actualización es necesaria como parte de la renovación y estandarización de la licencia maestra de El Clemente con la Ciudad a través de la referida agencia.
Argumentaron que, tras más de 15 años sin aumento de alquiler, “las tarifas de los estudios se están ajustando para cumplir con estos nuevos requisitos”.
Según el comunicado, El Clemente subvenciona el costo operativo del programa de estudios, que incluye gastos de personal, seguros, mantenimiento del edificio y servicios programáticos, que actualmente opera con pérdidas. Esto “ha limitado la capacidad de la organización para respaldar su programación cultural pública” y ha generado “un cúmulo de tareas de mantenimiento diferido”.
La organización afirmó que, aún con el ajuste de renta gradual o en un periodo de tres años, los ocupantes de los estudios seguirán pagando una suma “muy inferior” al costo real de operación del programa.
“El Clemente continuará subvencionando, aproximadamente, entre el 40% y el 50% del costo real del programa, lo que permitirá que los estudios sigan siendo entre un 42% y un 54% más asequibles, en promedio, que otros espacios comparables en la ciudad de Nueva York”, especificaron.
El Clemente catalogó de “engañosas” las alegaciones de aumentos de alquiler de “hasta un 140%” y alzas en los servicios públicos, ya que no ha habido aumento en más de 15 años y las tarifas se mantienen “significativamente por debajo del precio de mercado”.
“El ajuste actual consiste en una estandarización plurianual y escalonada, destinada a situar las tarifas en un nivel que sigue estando altamente subvencionado y significativamente por debajo del precio de mercado”, expusieron.
Mencionaron además la ayuda financiera a través de un fondo de ayuda de, aproximadamente, $100,000 que reducirá la tarifa para aquellos artistas que cumplan con los requisitos.
En cuanto al cobro por servicios públicos plantearon que los ajustes reflejan costos operativos que la organización ha venido absorbiendo por mucho tiempo sin aplicar aumentos.
“En resumen: los aumentos porcentuales más elevados se aplican únicamente a un pequeño subgrupo de ocupantes de larga data que mantenían tarifas históricas situadas muy por debajo del nivel base, y que, además, son elegibles para recibir ayuda financiera basada en sus necesidades con el fin de mitigar dichos ajustes; para la mayoría de los usuarios de estudios, los cambios reflejan un aumento aproximado del 30% respecto a las tarifas base establecidas hace más de 15 años, un incremento que se implementa de forma escalonada a lo largo de tres años bajo una estructura estandarizada, y cuyo impacto se ve atenuado gracias a la gradualidad de la subida”, resumieron.
El Clemente además sostuvo que no existe ninguna acción de desalojo vinculada a la implementación de los nuevos acuerdos.
“Aquellos artistas que no se han incorporado al actualizado Programa de Estudios a Largo Plazo continúan ocupando sus espacios bajo un régimen de alquiler mensual”, plantearon.
Añadieron que los nuevos acuerdos incluyendo la posibilidad de optar por una permanencia a largo plazo (de hasta 10 años), un beneficio que anteriormente no existía de manera formal.
El Diario también contactó a la oficina de prensa de Marte. Aunque, inicialmente, nos preguntaron sobre la fecha límite para responder a la solicitud, posteriormente, personal indicó que no comentarían al respecto.
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