"Yo he conocido muy bien lo que es ser la única mujer en el salón", afirmó la puertorriqueña Nicole González en entrevista con El Diario
NUEVA YORK – En septiembre de 2017, cuando el huracán María azotó a Puerto Rico, Nicole González laboraba como ingeniera en el “Rover” (robot exploratorio) de Marte en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio) en California.
Sin embargo, al igual que muchos otros boricuas que residen en Estados Unidos, la frontera física no se tradujo en distancia emocional.
González intentó comunicarse con sus parientes en el área sur de la isla en múltiples ocasiones, pero no fue hasta dos semanas después que finalmente lo logró.
“Yo estaba bastante acostumbrada a perder contacto por 24 horas, lo normal, cuando estás afuera (en la diáspora) y esperas escuchar que todo el mundo esté bien. Pero pasaban los días y no escuchando nada, pues uno empieza a imaginar. Estaba siguiendo la radio tratando de ver cualquier información posible; imágenes saliendo (en redes). Mientras esperaba escuchar de mis seres queridos, estaba viendo todo lo que pasaba en Puerto Rico, la realidad eléctrica que estaba viviendo la gente…y, cuando finalmente escuché de ellos, me enteré que todos estaban una casa, la de mi abuelo, donde había un generador (de electricidad) que podía cubrir todo. Con eso y con velitas sobrevivían. Mi abuela cargaba el celular con la batería del carro”, relató González en entrevista con El Diario.
Esa experiencia marcó un antes y un después en la vida de la puertorriqueña.
“Vi cómo la gente se adapta creativamente. Pero pensaba que cómo era posible que yo viendo en mi trabajo toda esta tecnología increíble; podíamos tener un Rover en Marte corriendo por 20 años, pero no podíamos mantenerle las luces encendidas a Puerto Rico. Esas dos realidades no me entraban en la cabeza. Cómo eran posibles esas dos cosas”, contrastó.
Consciente de que se hizo ingeniera “para ayudar a la gente a resolver problemas”, decidió reenfocar su carrera para aportar en la solución a la crisis energética en la isla.
González, criada entre Virginia y Puerto Rico, decidió que la comunidad sería parte de su propósito como ingeniera.
“Ahí fue que cambié un poco mi carrera para enfocarme en diseño de productos; cómo yo diseño con comunidades; como yo podía trabajar en una solución, porque ya la tecnología existía. Era cómo hacíamos que eso llegue a la gente; cómo hacemos que esa tecnología llegue a quienes más lo necesitan. ¿Es un problema de diseño?; ¿es un problema de ejecución?”, reflexionó en aquel entonces González, hoy con 32 años.
Raya Power, una compañía de energía solar accesible y creada por dos mujeres
Armada con una maestría en Diseño de Ingeniera de Impacto de la Universidad de Stanford en el referido estado, decidió crear junto a Meghan Wood, graduada de Energías Renovables en la misma institución, la “startup” “Raya Power”, con base en San Francisco.
El fin: crear sistemas de energía solar accesibles principalmente para hogares cuyos techos no están estructurados para placas.
“Conocí a Megan en una boda. Estábamos en México… Me habían preguntado si mi familia era de Puerto Rico. ‘Ustedes tienen muchos apagones’ (me dijeron) y que se debía hacer algo al respecto. Yo empecé a dar mi discurso usual de que tenemos tanto Sol y tantos apagones, y que por qué no vamos y ponemos placas solares encima de todos los techos que existen en la isla para generar nuestra propia energía. Una persona me dijo: ‘En vez de decírmelo a mí, deberías estar hablando con la ‘mujer solar’. Me introducen a ella y al otro día hablamos por dos o tres horas corridas; hablamos de cómo podíamos democratizar la energía solar y hacer llegar esa solución a más gente”, contó la puertorriqueña también cofundadora de PRÓXIM8, organización que promueve la inclusión económica de comunidades marginadas en América Latina.
Para enero del año pasado, las empresarias habían cerrado la primera ronda de inversión.
“Entramos en dos programas en Puerto Rico: Parallel18, que ellos tienen dos programas de aceleración para startups…Corrimos con eso el año pasado y otros apoyos en el ecosistema de empresas en San Juan y también organizaciones sin fines de lucro. Desarrollamos varios prototipos (de sistemas) hasta que llegamos al diseño que uno ve hoy. Llegamos a ese diseño más o menos en mayo del año pasado para manufacturarlo y hacer un (programa) piloto de esa tecnología específica”, detalló la ingeniera sobre el proceso para crear el producto.
En noviembre de 2025, iniciaron las instalaciones de los sistemas de energía solar, tres de estos en San Juan, como parte del programa piloto. Raya desarrolla y monitorea otros equipos en California, Nueva York y Colorado.
“En San Juan, una de las casas es de una familia de cinco que dice que ahora, cuando salen, no tienen que preocuparse de perder $1,000 dólares de compra porque la nevera va a seguir corriendo si hay un apagón”, expuso González.
Para la instalación de paneles solares en viviendas en Puerto Rico se requiere el cumplimiento con requisitos estructurales rigurosos para garantizar seguridad y durabilidad de los sistemas. Las compañías deben hacer evaluaciones para asegurarse que las unidades pueden aguantar la carga de las placas. Si no es el caso, los sistemas no pueden instalarse.

La particularidad del producto de Raya Power es que se puede colocar en el patio de la vivienda contrario a los paneles fotovoltaicos tradicionales que se ubican en el techo.
“La calidad de las placas es igual, porque usamos placas que ya existen en el mercado. Nosotras no desarrollamos nuevas placas. Esa tecnología ya está bien madura. La calidad va a ser la misma. La mayor diferencia va a ser la instalación en el hogar. Un programa tradicional, alguien va a ir y tratar de ponerte esas placas en el techo. Si no hay opción de poner esas placas en el techo, porque no tienes el techo estructural o por alguna otra razón estructural, normalmente te descalifican y ahí mismo para el proceso. Ahí es donde entramos nosotras. La gente que no se puede servir a través de esos medios, está la oportunidad de poner un sistema en el patio con nuestra integración”, explicó la experta.
La superficie de los paneles mide 12 × 5 pies y se pueden instalar en pocas horas.
González añadió que, aunque, no son exactamente portátiles, son sistemas más manejables que los regulares.
“No le decimos portátil, porque el sistema se queda en su lugar y trabaja desde ahí, pero se puede vaciar y desmontar y mover a otro lugar si fuera necesario y la persona se va a mudar. Es un sistema que se queda contigo no con la casa”, especificó.

En cuanto a capacidad energética, puede cubrir varios enseres básicos en una vivienda al mismo tiempo en medio de un apagón.
“Tiene baterías. El sistema inicial que tenemos en el programa piloto ahora mismo son tres placas de 450 kilovatios cada una y una batería de 2.5 kilovatio hora. Lo que te puede cubrir son la nevera 24 horas; cargar el celular, cosas básicas. También se puede correr un aire (acondicionado) pequeño…Pueden ser enseres básicos en la cocina… Pueden estar corriendo algo en la nevera, otra cosa en la cocina y también cargar el celular, por ejemplo…La idea es que lo que sea más crítico en el hogar para ti, lo puedas correr (mantener activo)”, mencionó.
El producto de Raya Power está pensado para que sea más accesible mediante un modelo de compra directa con opciones de préstamos y no en contratos de arrendamientos (leases) o acuerdos de compra de energía (PPA). El sistema tiene un costo total aproximado de $6,790 dólares. La adquisición requiere un depósito inicial reembolsable de $99. El pago mínimo mensual sería $60.
“Es algo que lo pensamos desde el comienzo…Puedes esperar ahorrar entre $50 a $80 cada mes con lo que estás generando con nuestro sistema y eso es lo que pones para el pago del sistema… Puedes conseguir financiamiento local con cooperativas donde ofrecen una ventana bastante grande en términos de crédito y que son bien accesibles y luego acceder a Raya. Eventualmente, queremos trabajar un modelo en el que nosotras mismas ofrecemos un contrato mediante suscripción de $50 dólares y todo lo demás lo estás ahorrando, lo que generes cada mes…”, adelantó.
“Es igual a financiar un préstamo. Vas, te dan el cheque, compras el sistema y luego vas pagando ese préstamo a través del tiempo. El sistema es tuyo, pero vas pagando poco a poco con lo que vas ahorrando cada mes y no vas a ver una diferencia negativa o que de momento tengas que tener $1,000 dólares para pagar”, abundó la boricua.
La exempleada de la NASA aclaró que el sistema no participa del programa de medición neta bajo el que se ofrecen créditos en la factura que los abonados en Puerto Rico pagan a LUMA Energy por el exceso de energía generado y enviado a la red.
“Nuestro sistema es un sistema de autoconsumo…. No estamos haciendo medición neta, lo que significa que no tienes que pagar por hacer medición neta; no tienes que pensar si estás ahorrando al mandar energía para atrás para LUMA (Energy)…En nuestro caso es simplemente que generas energía y la usas, y todo eso que estás generando y usando directamente de nuestro sistema es lo que no tienes que pagar a la red eléctrica. Así que al disminuir lo que estás consumiendo, ahí es donde vas ahorrando”, contrastó.
Seleccionadas para “Bravo Venture Fellowship”
El proyecto novel de estas mujeres fue seleccionado en marzo pasado para la subvención “Bravo Venture Fellowship” de este año.
La iniciativa, impulsada por la Fundación Familia Bravo en referencia al nombre del influyente empresario puertorriqueño de capital privado, busca apoyar a empresarios destacados de ascendencia boricua en la expansión de sus compañías a mercados nacionales y globales.
Por primera vez, este año, la iniciativa de inversión y mentoría amplió sus criterios de elegibilidad más allá de Puerto Rico para incluir a empresarios boricuas residentes en Nueva York y Miami. Como parte de la beca, los participantes reciben inversión directa en sus empresas y mentoría práctica de inversionistas de las redes de la Fundación y de la firma global de capital privado.
González catalogó como un honor haber sido seleccionada junto a Wood.
“Es un honor gigante ser reconocidas y tenemos una misión bien alineada con lo que está haciendo la fundación en tratar de fomentar soluciones y talentos en Puerto Rico para responder a los problemas únicos de Puerto Rico y más allá de eso también; crear soluciones globales”, indicó.
Agregó que, como parte de la asesoría, “están constantemente ayudándonos a cómo presentarnos como empresa al mundo de la mejor manera y cómo trabajar nuestro modelo de negocio y cómo hacer que nuestra tecnología llegue a más gente de la manera más eficiente. Todos esos canales nos ayudan muchísimo”.
Al reflexionar sobre el camino en las ciencias que la ha llevado al lugar en el que se encuentra ahora, González reconoció que no ha sido fácil.
“Viniendo de ingeniería y de una carrera dentro de industrias tradicionales, yo he conocido muy bien lo que es ser la única mujer en el salón; ser la única mujer tratando de hacer algo diferente a lo que existe, pero me inspira a mí aún más a hacer lo que estamos haciendo para ser un ejemplo para niñas y para todo el mundo que quiera pensar diferente y crear soluciones para los problemas que hay en el mundo”, apostó.
González reconoció que su paso por la NASA añadió más credibilidad a su trabajo y armas para batallar contra los prejuicios con base en género y origen.
“Yo creo que estando allá me abrió los ojos hacia a dónde podría llevarnos la tecnología…mentes increíbles trabajando problemas para tratar de hacer lo imposible posible. Tenemos una frase, ‘Dare mighty things’ (atreverse a hacer cosas grandes), que siempre ha sido clave para mí. Si no soñamos en grande y en cosas que no existen, no tienen ni la posibilidad de empezar a existir. Eso siempre lo llevó en mi corazón. También creo que me dio unos fundamentos en excelencia y rigor al trabajo de la ingeniería…La excelencia en el trabajo técnico siempre ha sido muy importante de tener. Más allá de todo eso me dio una marca positiva. La gente sabe que yo tuvo bases en la NASA y me toman más en serio. Siendo mujer, latina, mi familia siendo de Puerto Rico, la gente no siempre lo toma como marcas positivas, y tener la NASA como parte de mi resumé, definitivamente, me ha ayudado a entrar a cuartos y conversaciones donde no me hubieran tomado en serio si no tuviera esa experiencia”, puntualizó.
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