Un estudio revela que Ecuador es la selección con más apoyo potencial en el noreste de EE.UU. por los lazos familiares
Cuando se habla de la pasión por el Mundial, los colores de la selección nacional suelen ocupar el centro de la escena. Sin embargo, en una región tan diversa como el noreste de Estados Unidos, la identidad futbolística también está profundamente ligada a las raíces familiares.
Un nuevo estudio de Ancestry, que fue retomado por Fox 5 NY, muestra que, si la selección de EE.UU. no estuviera en el torneo, Ecuador sería el país que más aficionados apoyarían en esta parte del país debido a sus vínculos de ascendencia.
La investigación analizó cómo la herencia familiar influye en las preferencias de los aficionados durante la Copa Mundial 2026. Los resultados colocaron a Ecuador en el primer lugar de una lista que también incluye a Inglaterra, Argentina, Brasil y Alemania como las selecciones que los residentes del noreste estarían más inclinados a respaldar por razones familiares.
Aunque a primera vista pueda parecer una sorpresa, la posición de Ecuador refleja una realidad demográfica consolidada desde hace décadas. Nueva York y Nueva Jersey albergan 2 de las comunidades ecuatorianas más grandes de EE.UU. En Queens, además, los ecuatorianos representan el grupo de origen latino más numeroso, con una presencia visible en barrios, comercios, eventos culturales y celebraciones deportivas.
Un vínculo que va más allá del fútbol
Para miles de familias, apoyar a Ecuador no significa únicamente seguir a una selección nacional. También implica celebrar historias de migración, tradiciones familiares y conexiones culturales transmitidas de generación en generación. Los partidos se convierten en puntos de encuentro donde convergen recuerdos, costumbres y un fuerte sentido de pertenencia.
En muchas comunidades inmigrantes, el fútbol funciona como un puente entre 2 realidades. Los aficionados pueden sentirse plenamente estadounidenses y, al mismo tiempo, mantener un vínculo emocional con el país de origen de sus padres o abuelos. Esa dualidad se refleja especialmente durante los torneos internacionales, cuando las banderas y camisetas representan algo más que un resultado deportivo.
La presencia ecuatoriana quedó especialmente visible durante el Mundial 2026 con las multitudinarias concentraciones de aficionados conocidas como “banderazos”. Uno de los más llamativos tuvo lugar en Philadelphia, donde cientos de seguidores se reunieron en las emblemáticas Rocky Steps antes del debut de la selección sudamericana, demostrando la fuerza de una comunidad que trasciende fronteras.
Las raíces familiares influyen en las preferencias
El estudio de Ancestry también revela que la conexión entre herencia y deporte es mucho más amplia de lo que podría suponerse. El 78% de los aficionados del noreste afirmó que estaría dispuesto a apoyar a selecciones vinculadas con la historia de su familia. Además, cerca del 77% señaló que conocer mejor sus orígenes hace que ver competir a deportistas de ese país tenga un significado especial.
Para algunos, ese vínculo nace de historias escuchadas en reuniones familiares o de recuerdos compartidos por padres y abuelos. Para otros, surge a partir de investigaciones genealógicas, documentos históricos o pruebas de ADN que les permiten descubrir conexiones con lugares que nunca han visitado, pero que sienten cercanos.
La investigación sugiere que el Mundial ofrece una oportunidad única para que muchas personas exploren y celebren esas identidades múltiples. En una región caracterizada por la diversidad cultural, el fútbol se convierte en un espacio donde las historias familiares encuentran una expresión pública y colectiva.
Un Mundial que también cuenta historias personales
La Copa del Mundo está diseñada para enfrentar a las mejores selecciones del planeta, pero para millones de espectadores representa algo más íntimo. Cada partido puede despertar recuerdos sobre el lugar donde nacieron los abuelos, la cultura que una familia llevó consigo al emigrar o las tradiciones que lograron conservar con el paso del tiempo.
En ciudades como Nueva York, donde conviven comunidades procedentes de prácticamente todos los rincones del mundo, el torneo adquiere una dimensión adicional. Los aficionados no solo siguen la competencia deportiva; también encuentran una forma de reafirmar su identidad y celebrar el legado de sus familias.
Por eso, el liderazgo de Ecuador en el estudio no se explica únicamente por cuestiones futbolísticas. Refleja la huella que la comunidad ecuatoriana ha dejado en el noreste de EE.UU. y la manera en que el deporte puede servir como vehículo para mantener vivas las raíces culturales. A medida que avance el Mundial 2026, muchos seguidores seguirán atentos a los resultados, pero también a una historia mucho más personal: la de sus propios orígenes y el vínculo emocional que los conecta con ellos.
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Fuente informativa…
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