Varios gremios sindicales se unen para exigir este ajuste salarial, mientras que comerciantes crean un bloque para enfrentar esta posibilidad
En medio de una descomunal crisis de asequibilidad en la ciudad de Nueva York en donde las posibilidades de la clase trabajadora de cubrir sus gastos básicos se han visto mermadas en los últimos años, se perfila un nuevo choque de trenes, entre quienes proponen un salario mínimo legal de $30 en la Gran Manzana, los líderes electos y los pequeños y medianos comerciantes hispanos, quienes advierten que una medida legal de ese tipo, sería la “carta de defunción” para miles de emprendedores.
Lo único cierto es que esta propuesta, una de las banderas principales del alcalde Zohran Mandani, sigue sumando respaldos en organizaciones sindicales y gremiales, pero a su vez, sigue generando nuevos bloques de rechazo entre diversas cámaras y asociaciones comerciales que se integraron en la Coalición Multiétnica de Cámaras de Comercio de NYC.
En medio de esta confrontación, en el Concejo Municipal este jueves se realizó la primera sesión de análisis para empezar a remarcar el terreno de lo que podría ser el fin de la categoría de los salarios sub mínimos. Es decir el esquema salarial de los trabajadores de restaurantes, quienes históricamente reciben menos que el mínimo legal, porque perciben en compensación propinas.
A esta cruzada laboral se unen no solo trabajadores de restaurantes, sino los deliveristas, los auxiliares domiciliarios y otros empleados que denuncian ingresos pírricos para enfrentar la ola inflacionaria que sacude a la ciudad de Nueva York desde la pandemia.
En reacción, varias organizaciones como Hospitality Group y la Asociación de Restaurantes, Bares y Lounges Hispanos de NY empezaron a divulgar un video documental para educar a los neoyorquinos sobre lo devastador que sería para los restaurantes esta posibilidad que avanza en el gobierno municipal y empieza a contar con el apoyo de legisladores locales.
“Para quienes promueven estas legislaciones es un acto de justicia. Pero para nuestra industria que es el alma de Nueva York, sería un desastre”, subraya el video informativo.
Al aire libre
Mientras en el Concejo Municipal avanzan los detalles técnicos y legales para ampliar a todo el año el programa ‘Restaurantes al aire libre’, (Dining Out NYC), el criterio de quienes se unieron a una protesta en frente de la sede de la Alcaldía, es que si se permite a estos establecimientos expandan su presencia en aceras y calles públicas, también deben garantizar el salario mínimo completo para todos los trabajadores.
Para portavoces de la organización One Fair Wage (OFW), que impulsa a nivel estatal la legislación “Un Salario Justo”, que pondría fin al sistema salarial de dos niveles de Nueva York, cualquier expansión de las opciones para comer al aire libre y el consiguiente uso del espacio público, debe ir acompañado de mejores remuneraciones salariales.
“La ciudad de Nueva York enfrenta una crisis de asequibilidad, y son los trabajadores quienes más la padecen. Ya se trate de trabajadores de restaurantes que atienden en zonas al aire libre, de ‘deliveristas’ o de trabajadores del cuidado, persiste un mismo problema recurrente: la gente trabaja cada vez más, pero aun así no gana lo suficiente para vivir dignamente.”, afirmó Naila Rosario de OFW.
La activista señala que la Ciudad tiene en este momento la oportunidad histórica de establecer un estándar básico: un verdadero salario digno de 30 dólares para todos y como mínimo la garantía de que si las empresas se benefician del uso del espacio público sus trabajadores no se vean obligados a percibir únicamente salarios por debajo del mínimo legal.
En la Gran Manzana el salario mínimo general es $17,00 por hora, pero para los trabajadores con propinas como meseros y bartenders, la ley permite que el empleador pague un salario base menor (unos $11,35/h) y que los ‘tips’ cuenten para completar ese mínimo de $17/h.
Vidas que cambiarían
Pero como demuestran la serie de movilizaciones de trabajadores que ganan por debajo del salario mínimo legal, esta es una realidad que no solo afecta a la fuerza laboral de la industria de los restaurantes, sino a otros que ni siquiera reciben propinas.
Por ejemplo, la boliviana Liliana Hurtado se unió a esta manifestación para mostrar cómo en algunos establecimientos comerciales la mano de obra se tiene que conformar con apenas $10 por hora. Este testimonio, pone de relieve el ángulo más crudo de la explotación laboral en la ciudad, donde miles de trabajadores, especialmente inmigrantes, son víctimas de ingresos que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas en medio de una crisis de asequibilidad sin precedentes.
Liliana cuenta que trabaja en una tienda por absoluta necesidad, relató que su situación es desesperante: “le estamos pidiendo a los concejales que se pongan del lado de los trabajadores, porque si no la crisis va a empeorar. A veces no tengo ni para pagar la renta. Y si el salario fuera de $30, mi vida sería diferente”.
Los defensores sostienen que esta manifestación refleja una creciente coordinación entre trabajadores de diversos sectores, quienes exigen a los líderes de la ciudad que tomen medidas para abordar la desigualdad salarial, reforzar las protecciones laborales y avanzar hacia un verdadero salario digno para todos los neoyorquinos.
“La opción de comer al aire libre que transformó las calles de Nueva York durante la pandemia, sigue siendo un ejemplo de cómo las políticas públicas pueden moldear las condiciones laborales. A medida que la Ciudad continúa tomando decisiones sobre desarrollo económico y espacio público, dichas decisiones deben incluir estándares claros en materia de remuneración y dignidad para los trabajadores”, indica la OFW en un comunicado.
“Deben escucharnos a nosotros”
Pero del otro lado de esta discusión, es decir de dueños de pequeños restaurantes, supermercados, bodegas y otros comercios vinculados con la hospitalidad, que son potencialmente los mayores empleadores de mano de obra migrante, también se organizan para en principio exigir a los líderes electos que escuchen también sus preocupaciones y conozcan más la realidad financiera de un negocio familiar como un restaurante.
“Se requiere no tener el mínimo conocimiento de cómo estamos operando, cómo estamos sobreviviendo, cuáles son nuestros márgenes de ganancia, para siquiera plantear que el salario mínimo pueda escalar los $30. Eso acabaría con el empleo, cerraría automáticamente a miles de negocios y se debería cargar a nuestros clientes ese costo en las cartas”, aseguró Sandra Jaquéz, presidenta de la Asociación de Restaurantes, Bares y Lounges Hispanos de Nueva York.
Para Sandra esto tendría un efecto directo en los pequeños restaurantes de los vecindarios hispanos de Queens y el Alto Manhattan que enfrentan realidades comerciales y una densidad de clientela muy diferente a los grandes comederos de las áreas turísticas.
“Solo esperamos que nos escuchen, que tomen decisiones con nosotros en la mesa”, acotó la líder gremial.
Al igual que este gremio, los líderes de la Unión de Bodegueros de América y la Asociación de Pequeños Negocios y Bodegas de Nueva York han expresado abiertamente la misma preocupación de los restauranteros.
Ruina y menos menos empleo
De igual forma, la recién conformada Coalición Multiétnica de Cámaras de Comercio de NYC que integra a más de 50 asociaciones comerciales de la Gran Manzana, anuncian más acciones en bloque para combatir lo que califican una serie de acciones municipales, que si bien es cierto buscan beneficiar a la clase trabajadora, de concretarse, destruirían parte del tejido empresarial.
“Lo que vemos es un alcalde que en sus primeros 100 días, ha sido un enemigo de los pequeños comerciantes. Se ha negado a sentarse con nosotros. Pero seguimos integrándonos en un bloque amplio, nunca antes visto en la ciudad, para enfrentar una agenda que no ha funcionado en ningún lugar del mundo, que incluye aumentar los impuestos a la propiedad, los supermercados municipales y un aumento salarial, sin ninguna racionalidad económica. El resultado será claro: ruina y menos empleos”, concluyó Frank García, uno de los portavoces de esta organización.
OFW: “Es infundado”
Asimismo, una investigación de OFW desestima el temor al desempleo y cierre de locales, calificándolo de “infundado”. Se citan ejemplos de ciudades como Washington D.C. y Chicago, que implementaron el salario mínimo completo con propinas y mantienen un crecimiento estable en el sector pese a la inflación.
En Chicago específicamente los costos laborales solo subieron un 3% aproximadamente.
Actualmente, siete estados exigen este pago íntegro, defensores insisten que en Nueva York brindaría estabilidad y corregiría disparidades históricas.
¿Qué aspiran los defensores laborales?
- Apoyar un verdadero salario digno de 30 dólares por hora para todos los neoyorquinos.
- Establecer un salario mínimo completo para los trabajadores de restaurantes que reciben propinas, como parte de cualquier legislación relativa a la opción de comer al aire libre.
- Poner fin a los salarios por debajo del mínimo legal para todos los neoyorquinos.
Un asunto hispano:
- 60% de los trabajadores de restaurantes en NYC se identifican como hispanos o latinos, lo cual significa que constituyen la mayoría de la fuerza laboral en este sector de acuerdo a datos de 2026 divulgados por la plataforma WiFi Talents.
- 42% de los dueños de restaurantes en NYC son hispanos o latinos, un porcentaje significativo en una industria con miles de establecimientos
Fuente informativa…
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